Belleza y competencia
Publicado en 15. Nov, 2011 por Nina F. en La discriminación
El tópico de la ejecutiva sexy se ha extendido gracias al cine, la televisión, la publicidad y las noticias. La mujer como objeto sexual es un icono principal en el imaginario occidental. La belleza, la inteligencia y la profesionalidad circunscriben el papel social de la mujer a la sexualidad.
Un problema muy viejo
El acoso laboral a las mujeres es una problemática constante ha la que han de hacer frente las féminas que luchan por mejorar sus condiciones laborales. El instinto dominante, la envidia, el complejo de inferioridad o el de superioridad o una educación anticuada persisten todavía en muchos hombres. Estos aspectos, sumados al cada vez más boyante éxito laboral de las mujeres, hacen que algunos sobrepasen rayas a las que nunca deberían ni tan siquiera aproximarse.
En muchas ocasiones, el acoso laboral a la mujer resulta muy sutil: miradas, comentarios, actos de exclusión, infravaloración de su trabajo. Es difícil para una profesional demostrar que el desprecio que recibe o los obstáculos que encuentra son debidos a la discriminación. El miedo, la vergüenza o la incredulidad impiden, a veces, que una mujer dé el paso de enfrentarse a quienes intentan marginarla.
El techo de cristal
Existe otro modo de acoso laboral a la mujer más enquistado y que no es considerado como tal. Algunos lo denominan como “techo de cristal”, que impide a las profesionales lograr las metas o alcanzar los puestos de responsabilidad y dirección para los que están preparadas. Aunque es difícil demostrarlo, las estadísticas revelan que resulta más difícil para las mujeres dar el paso hacia las jerarquías más altas de las empresas o instituciones. A pesar de que hace ya casi dos décadas que las estudiantes son mayoría en las aulas universitarias, este hecho no se ha materializado todavía en el mundo laboral, donde continúan ocupando puestos inferiores con salarios más bajos.
La conciliación familiar se apunta como otro de los factores que dificultan la promoción de las mujeres, aunque los gobiernos y órganos legisladores intentan redactar normativas que faciliten o beneficien una buena coordinación entre la vida laboral y la familiar.
Imagen de © Robert Kneschke
